Adorna tu casa en Navidad.

Buenas 🙂

arbol¿Tenéis pensado decorar la casa esta Navidad? Hoy os enseño una idea sencilla para adornar la puerta  de casa con una guirnalda molona. Está hecha con tela de trapillo (como otras veces he utilizado para hacer collares) y cartón. De todos modos, si no conseguís este tipo de material, se puede utilizar tela de algodón

Espero que os sirva la idea! 

Allá va!

Materiales:

  • Tela de trapillo, o tela de algodón
  • Carton
  • Tijeras
  • Silicona líquida
  • Para adornar: cuerda, maderitas, bolitas de “peluche” ( y lo que cada uno queráis)

PASOS:

En el cartón dibujamos con ayuda de un compás o a mano, dos circunferencias una grande y otra más pequeña como vemos a continuación y recortamos. 

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Cogemos el rollo de trapillo, y vamos pegando en zig-zag como podéis ver a continuación.

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Cuando termines de pegar el trapillo empezamos a decorar. En este caso he cogido varias cosas que tenía por casa. Si no conseguís las bolitas de peluche, podéis utilizar tela roja.

 

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Cogemos un trocito de cuerda y la pegamos por detrás para poder colgarla y ya la tenemos lista! 

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Espero que os haya gustado la idea! 😉

Por último, hace un año más o menos, escribí este texto que me gustaría compartir hoy aquí ya que habla de esto, la Navidad. 

 

NAVIDAD

Todo empezaba con la decoración en casa. Impaciente por decorar el pino, contaba los días para poderlo poner cuanto antes. Me encantaba. Otro que no fallaba siempre en casa, era el portal de Belén (o como lo llamamos en A Fala “u nacimentu”). Recuerdo las tardes que me iba con mis amigos con una caja a por musgo. Tardes de frío helador, de resbalones en el que más de uno terminaba llorando.. pero que la ilusión podía con todo ello. Cuando ya estaba todo el “kit” navideño preparado, tocaba adornar algo la casa. Comprábamos plantillas para las ventanas, y con un spray de “nieve” artificial, estampábamos los típicos dibujos navideños en las ventanas.

Otra de las cosas que me encantaba era el momento de reunirte con toda la familia. Recuerdo el día de Nochebuena como una auténtica fiesta. La tradición de meter dentro de la copa un anillo de oro. Brindar, y solo mojarme los labios. Y cuando terminaba la cena, siempre había un Radiocassette con el que toda la familia nos poníamos a bailar.
Al día siguiente, tocaba Navidad. Otra vez todos juntos en casa, en la mesa-camilla con brasero (¡que nunca falta!) pasando la tarde, con juegos o simplemente charlando y riéndonos.
En Nochevieja, bajábamos a la calle a ver como mi primo tiraba petardos y que, aún teniendo miedo, ibas a verlos. Las bromitas, como bombas fétidas con el que teníamos que abrir todas las ventanas, y morir de frió durante unos minutos para pasar el mal rato; o las moscas de plástico en el plato de la comida. El momento de las uvas era crucial, en el que, o no se escuchaba la TV bien, o alguno se equivocaba en los cuartos (aún hoy sigue pasando..). Terminadas las uvas, llegaban los besos;abrazos; alguna que otra lagrimilla, que a ti siendo niña te daba la risa…

Y llegaba el gran día: Reyes. Siempre que preguntaba que era lo que se veía arriba en la sierra, mi madre me contaba que lo que veíamos eran las jorobas de los camellos que traían a los Reyes Magos al pueblo. Obviamente, yo la creía, y solo me fijaba en ese detalle en esas fechas. Eso si, la semana que duraba la Navidad, me fijaba a diario, y en mi imaginación todos los días se movían un poco. ¡¡Lo que hace la imaginación de los niños!! Ahora cuando los veo, me parece increíble cómo podía creer que unos simples pinos fuesen una comitiva real en mi mente. 

Ese día mi prima y yo, dejábamos en la chimenea comida, y bebida para ellos, y unas zapatillas para que nos dejaran los regalos. Aunque nunca nos dejaban los regalos grandes porque esos había que recogerlos en la cabalgata de la misma mano de los Reyes.

Hoy en día ya no es lo mismo, puesto que cuando falta alguien importante en la familia, en esos momentos de reunión se nota especialmente. Aún así, sigo siendo una afortunada por poder pasar las tardes de “mesa-camilla y brasero”, por reírnos a más no poder, por contarnos todo, y sobre todo por pasarlo con ellos. Mi familia.

Feliz semana 🙂

MM.

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